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Temas para líderes

¿De qué dependen los resultados en las empresas?

Identifica y comprende al menos 10 de las situaciones más frecuentes que suelen obstaculizar el logro de los resultados en una empresa. Especial para Líderes o para quienes aspiran a serlo y desean aprender a RESPONDER ¡Cuál es tu caso!

Por Ana Elena Quijano Ferrer

7 junio, 2021

“El principal trabajo del líder es conseguir resultados”.

Daniel Goleman

Podcast en voz de la autora: https://open.spotify.com/episode/2AKX8fRm9g36Txpkdl5HcV?si=OyzrXoZbRwyTJ74EZaSxHQ 

«…el liderazgo no es una sola cualidad sino un conjunto de diversas habilidades que le permiten al LÍDER cumplir con el único cometido por el cual se le contrata: LOGRAR RESULTADOS individuales y colectivos…»

Lenguaje o pensamiento, qué fue primero el huevo o la gallina. Existen muchas palabras que utilizamos con tal ligereza que pierden gran parte de su significado y nos condenan a vivir en el terrible mundo de la simulación, como ejemplos simples tenemos las palabras “excelencia”, “calidad”, “integral”, “estratégico”, o las que nos ocupan en este caso, las míticas palabras “líder”, “jefe” y “equipo”, y otras tantas que terminan distorsionando nuestro actuar.

Ya es hora de entender claramente estos conceptos y también la necesidad de resignificarlos por lo que implican en el campo de trabajo, sin distinciones de giro o tamaño de organización, y siempre en función de la utilidad real que deben representar para quienes las ostentan o las usan.

Normalmente llamamos líder a cualquiera que tiene a su cargo a un grupo de personas al que, también de forma arbitraria, se le llama “equipo”.  Jefe es la persona que tiene  la autoridad para dirigir el trabajo de otros, pero que en la práctica se entiende como aquel que tiene el derecho de “mandar” o “reprender” a otros.

Sin embargo, debe quedar claro que estos dos conceptos no son mejores entre sí, ni que otros en sí mismos, sólo que sus funciones son muy diferentes y ambas necesarias, y como en las organizaciones no se contratan estos roles por separado, de hecho, no se podría, se recurre a cada una de estas figuras cuando conviene, aunque no se comprenda por qué o para qué.

Definir el término liderazgo es una tarea de lo más simple, representa la capacidad que tiene un individuo para lograr que un grupo de personas lo siga de manera voluntaria hacia el logro de un objetivo. Ahora bien, vivirlo, lograrlo, eso sí que es algo enteramente diferente.

Y para quienes tienen  la duda de si el “líder” nace o se hace, también es fácil decirles que el liderazgo no es una sola cualidad sino un conjunto de diversas habilidades que le permiten al LÍDER cumplir con el único cometido por el cual se le contrata: LOGRAR RESULTADOS individuales y colectivos al “influenciar a la gente para que se empeñe voluntariamente en el logro de los objetivos del grupo” (RAL).

10 aspectos a los que están sujetos los resultados

1. Primero que nada, para obtener resultados, debe tenerse claro lo que se espera conseguir, es decir, si no existen OBJETIVOS precisos, pues entonces todo lo que se obtenga son los resultados. Para evitar esto y lograr lo que queremos, y no “lo que salga”, surge la necesidad de comprender la diferencia entre REACCIONAR y RESPONDER, y en adelante utilizar estos términos de acuerdo con la situación.

El escritor y orador estadounidense Zig Ziglar, decía que “responder es positivo y reaccionar es negativo”, y para ilustrar esta idea hacía una analogía con la toma de medicamentos. Decía que cuando tomas un medicamento porque tu cuerpo está enfermo y empiezas a curarte a través de dicho tratamiento, entonces se dice que tu cuerpo respondió al tratamiento; sin embargo, si, al contrario, te pones peor, te sale alguna urticaria o  cualquier otro efecto negativo, entonces se dice que tu cuerpo reaccionó al medicamento.

Lo anterior nos da idea clara, de acuerdo con este escritor, que RESPONDER se relaciona con efectos positivos esperados producto de acciones previas dirigidas a producir dicho efecto, de ahí que la responsabilidad, en este sentido, es una de las mejores cualidades humanas, idea con la que no podemos estar más que conformes.

Ahora bien, REACCIONAR es algo negativo porque revela sorpresa, falta de preparación y consiguientemente desperdicio de recursos; sin embargo, diferimos con que esto se relacione siempre con algo negativo o que signifique una falta de visión y, aunque así fuera, existen eventos fortuitos que sobre exigen a la raza humana y ponen a prueba su capacidad de adaptación, no por nada los miles y miles de años que han transcurrido siendo testigos de los cambios terráqueos y biológicos, y aquí seguimos, “vivitos y coleando”. 

A nivel de liderazgo, es necesario saber reaccionar, pero siempre para responder en consecuencia, lo que significa, para efectos prácticos, reaccionar con un enfoque de renovación de ideas, de cambios y mejoras para crecer y superar los obstáculos que continuamente tendremos que enfrentar, tanto individual como colectivamente, para lograr cualquier cosa que queramos conseguir.

2. Aunque tener claro los objetivos es un extraordinario comienzo, esto no significa nada si no están asociados a PLANES y PROCESOS para conseguirlos.

Estas rutas de actuación exigen una adecuada planeación, sin embargo, no están exentas de sufrir y tergiversarse por los innumerables errores administrativos, con orígenes diversos, que surgen en cualquier tipo de empresa, en unas más en otras menos, todo depende de la calidad de sus liderazgos, del nivel de simulación que se viva en el entorno laboral y de la comunicación interna, entre otras cosas.

3. Pero qué resultados se pueden esperar a partir de los ERRORES ADMINISTRATIVOS que, por miles, se generan a diario en las organizaciones por una deficiente comunicación humana (formal, informal, oral o escrita), sino sólo los efectos del “teléfono descompuesto”, apenas consciente en algunas personas, que produce sólo un efecto posible: DEFICIENCIAS y FRACASOS, cuyo efecto adverso inmediato siempre recaerá en la capa más sensible de la organización, sus clientes.

4. La extendida “cultura de la simulación” que se vive en el mundo laboral a todos niveles, pone a  nuestras deficiencias y fracasos como factor desencadenante de las interminables EXCUSAS y DISCULPAS que nos ayudan a no revelar que “se me olvidó decir”, “no entendí”, “no quise”, “no me gusta”, “no sé cómo”, “me da miedo”, “no pude”, “no creo que sirva”, “no estoy de acuerdo” o simplemente que “no lo hice”, todas ineficiencias y vulnerabilidades que nos apenan, que ocupan tiempo sustancial de nuestra vida y que nos alejan irremediablemente de los resultados que esperamos alcanzar.

5. Hay que tomar en cuenta que los errores y disculpas sólo generan TRABAJO QUE NO PRODUCE VALOR, esto es, DESPERDICIO al consumir tiempo precioso en pláticas 1 a 1, o bien, en reuniones colectivas que se repiten sin cesar para lograr “nada concreto”, independientemente del tiempo dedicado a “trabajar en lo que no se pidió o no se necesita”, o bien, a “manosear o postergar lo que sí se pidió o se necesita” con el consiguiente costo económico que conlleva el transcurrir del tiempo y el uso innecesario de servicios y materiales, ya sea a cargo de la empresa, o bien, del individuo: injusto subsidio en ambos casos, pero que no beneficia a nadie, ya que es sólo DESPERDICIO que “no es para dios ni para el diablo”.

6. Ahora bien, como lo único que se puede vender al cliente o, dicho en otras palabras, lo único que éste está dispuesto a comprar (y pagar) es el valor percibido equivalente (en su mente) a su necesidad, se deduce sin dificultad que, mientras menos eficiencia tengamos para agregar valor a nuestros productos o servicios, menos ingreso o utilidad logrará nuestra empresa con la consiguiente ESCASEZ DE RECURSOS que afectará nuestros planes actuales y futuros o nuestro bienestar.

En este punto es importante resaltar que la escasez de recursos no siempre se da por factores económicos, sino que también la genera la gente como producto de sus errores y vulnerabilidades al actuar.

7. Cuán ­importante resulta contar con la gente adecuada para realizar las actividades requeridas que, en su conjunto, producirán los resultados buscados, sin embargo, he aquí un gran problema, en muchas ocasiones y sin saberlo, se buscan “magos”, “monstruos” o “mártires” más que colaboradores, jefes, administradores o líderes.

Los PERFILES que se buscan en el mercado suelen reflejar las carencias de quienes los requieren o solicitan: ¿Tienes un problema de baja de ventas? ¡Ahhh…muy fácil, hay que buscar un nuevo gerente de ventas que sí venda! Por tales razones, los perfiles pocas veces reflejan coherencia y están llenos de contradicciones en los requisitos del rol, cuya única consecuencia posible es la INEPTITUD de quienes los desempeñan.

8. En su libro “Liderazgo. El Poder de la Inteligencia Emocional”, Daniel Goleman menciona un estudio efectuado por Hay/McBer sobre 3,871 ejecutivos de todo el orbe para conocer la influencia del CLIMA (que se da en función de la flexibilidad, responsabilidad, calidad, feedback, reconocimiento,  identificación con la misión y los valores, y compromiso con el objetivo común dentro de una organización) sobre los resultados económicos de una empresa (utilidad sobre ventas, aumento de ingresos, eficacia ‘logro del objetivo’ y la rentabilidad sobre la inversión), encontrando una correlación directa.

“Aunque las condiciones económicas y la dinámica competitiva son muy importantes, el análisis indicó con claridad que del clima depende casi 1/3 de los resultados” nos dice Goleman, pero quienes han vivido en un clima de trabajo adverso, saben que no se requiere un estudio como éste para saber que el rendimiento personal se dificulta muchísimo en tales circunstancias.

El mismo autor menciona en su libro otros estudios que reflejan que entre el 20 y 30% del rendimiento de una empresa depende su clima, y que entre el 50 y el 70% de la percepción que los trabajadores tienen sobre éste se deriva de la actuación del líder (Kelner, Stephen, et al, 1996), siendo muy conocido el hecho de que las personas no se van de las empresas sino más bien de los jefes, probablemente ya le haya ocurrido esto alguna vez al querido lector.

9. Hasta aquí sólo hemos tratado los aspectos internos que afectan los resultados de una empresa o de cualquier organización, pero no son menos representativos los factores externos, como lo es el propio ENTORNO COMPETITIVO inmediato (dentro del mismo giro) o ampliado (cualquier giro que produzca bienes sustitutos) cuya dinámica local, nacional e internacional influye, nos demos cuenta o no, en los resultados que obtenemos.

10. Dejamos al final la ECONOMÍA que no exigirá mucha explicación, especialmente después de que la humanidad ha vivido en muy corto plazo los efectos devastadores que, sobre ésta, ha tenido la pandemia Covid, o bien, las decisiones impensadas y hasta esquizofrénicas de muchos políticos.

Después de lo expuesto, se entenderá perfecto la urgencia de contar con verdaderos líderes positivos en todos los ámbitos productivos, que sean capaces de ver e integrar, a través de sí mismos y de los demás, todos los aspectos de los que aquí hemos hablado, para ayudar a la humanidad, por medio de sus empresas y organizaciones, a lograr resultados pertinentes que puedan dar una sana continuidad a la vida humana y su entorno a través de su trabajo, y que ello se refleje en la mejora incremental de una verdadera calidad de vida para todos.

Preguntas de reflexión:

  1. ¿Tú desempeño profesional se basa mayoritariamente en REACCIONAR o en RESPONDER? Y ¿Cuáles consideras que son las principales razones de ello?
  2. ¿Cuáles de los 10 aspectos mencionados consideras que afectan negativamente y de forma más importante tus resultados como líder?

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www.lidera.com.mx

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